sábado, 28 de enero de 2012

Capítulo 6. Hacer el amor

Ya estoy en la calle junto a mi libreta , mi bolígrafo , las monedas y el libro de Aron. Bien, mientras camino hacia West Peak Café voy a contaros como ha ido mi conversación con Eva. Piqué a su habitación y abrió un señor más bien bajito y delgado, solo con los calzoncillos. Eva estaba ocupada.
- Ai..perdona ya me voy
- No hombre no chica entra jajaja únete a la fiesta
Cuando me dispuse a salir giré la mirada hacia la derecha del pasillo, donde se encontraban las escaleras, y por poco me mata la mirada de Phoenix ,que había estado escuchando.
-Entra- me dijo.
Y lo que dice Phoenix, se tiene que hacer. Así que entré.
- Que quiere..
- Que mires.
Fue horrible. La verdad es que tardaré en olvidar las manos de ese hombre golpeando con fuerza la cara de Eva obligándola a pasar límites imposibles..Ha sido realmente duro y prefiero no recordarlo. Realmente tengo suerte de que a mi nunca me toquen este tipo de clientes, siempre suelen tratarme más o menos bien. Cuando el chico agresivo se marchó sin dejar nisiquiera propina para la pobre Eva, estube secando sus lágrimas un buen rato. Me sabía mal tener que preguntarle sobre la muerte de Eliana y me sabía fatal que fuera una de las sospechosas. Así que nada, me quedé sin información por parte de Eva, pero no va a salvarse de las preguntas, si no és hoy, será mañana. Debo admitir que estoy nerviosa, no como esos nervios de antes de una entrevista, ni como esos nervios que tienes cuando tienes que mentirle a tu madre sobre dónde has estado, sinó como esos de las mariposas en el estómago. No. No estoy enamorada, lo he visto un día en mi vida, por favor..Aron Aron..¿estará hoy?
Llego a West Peak Café , entro y repaso con la mirada toda la sala repleta de mesas y sillas. Y allí le vi, tomándose un café, tan elegante, vestido con traje color beige, una camisa azul cielo  y una corbata azul marino, y unos zapatos de charol. Un reloj con pinta de caro. Y su mirada clavada en la mia, otra vez. Decido avanzar hacia él mientras me enseña su sonrisa perfecta
- Ayer te dejaste este libro encima de la mesa
- Vaya, pensaba que lo había perdido para siempre
- Pues parece que no, lo encontré, me lo llevé y he venido a devolvértelo.
-¿No te quedas a tomar algo? ven, siéntante aquí si quieres.
- Ah...vale.
- ¿Querrá tomar algo señorita?
- Si, un café con leche gracias.
- Enseguida.
Aron me mira por encima del periódico que ha desplegado hace pocos segundos, yo me doy cuenta y me toco el pelo, es como un reflejo. Llega mi café, me pruebo y me quemo la lengua fatalmente, y Aron se ríe, y yo me rio con él. Y entonces hablamos sobre mi quemadura, y luego pasamos a hablar de las quemaduras en general, y de las de primer y segundo grado, luego de repente hablamos de biología, luego de genética, y luego viene el momento fatídico dónde se hace un silencio incómodo. Y entonces Aron dice:
- Eh, cuéntame algo sobre ti, aún no sé ni tu nombre.
Y me doy cuenta que necesito inventar una vida falsa, para contar y explicar a las personas que conozca.
- Me llamo Luna.
- Yo Aron
- Lo sé
- ¿Lo sabes?
- Si, por el libro.
- Ah..bien.
-Aron ¿puedo pedirte algo?
-Dime
- ¿Puedo dibujarte?
- Claro pero, ¿para qué?
- Una manía, un dibujo cada día.
- Ah claro, dibuja dibuja.
Empiezo a retratar ese rostro perfecto que no quita los ojos de encima de los mios, parece que va a absorverbe por sus pupilas en cualquier instante. Dibujo sus manos posadas sobre la mesa, cojidas una con otra en una pose casual. dibujo el reloj, con sus agujas, y el colgante que llega. El cuello de la camisa y la americana beige. Defino los labios que parece que me llaman. Dibujo cada una de sus pestañas y pinto su iris color verde oscuro. Sonrie de vez en cuando, e intenta hablar sin mover la boca mientras dice:
-¿Puedo moverme ya?
Y pasamos riendo una hora más o menos. Cuando termino, se lo enseño y me dice que estoy echa una artista, me ofrece un paseo, y se lo cedo. Caminamos por la plaza de la fuente, dónde se enciende un cigarrillo, por un momento tengo envidia del humo que sale de su boca,y del que entra, y tengo un impulso. Impulso de cojer ese cigarrillo, tirarlo a la fuente, escuchar como se apaga. Y besarle lenta y suavemente hasta dejarle sin aliento. Pero pasamos hablando una hora más sentados en un banco del parque. De repente un niño pequeño, viene corriendo hacia nosotros y dice:
- ¡Eh, Aron, ya sé montar en bici!
- Vaya campeón,¿ como has aprendido?
- Me ha enseñado mamá
- ¡Que mamá más buena tienes!
- ¿És tu novia?
- no..es una amiga
- Mentirosos, yo ya sé que es hacer el amor.
- ¿A sí? ¿ Qué es?
- Una magia que hacen los papás para tener a los niños, y seguro que vosotros ¡ ya habéis echo mucho amor!
- Quizá más adelante..anda ve con tu madre pequeñajo
- ¡adiós Aron, adiós novia de Aron!

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